REFLEXIÓN  NAVIDAD  2007

Al finalizar un año de tareas donde hemos compartido tantas cosas y momentos, no podemos hacer otra cosa que agradecer, a Dios en primer lugar, a los padres que semana a semana nos confían sus niños, a las maestras que con dedicación, esfuerzo y constancia hacen que Programa Pan y Vida cumpla su propósito. También a quienes apoyan de diferente manera la labor que se lleva a cabo. A todos ¡gracias! Y que Dios les recompense.

Durante el año nos enfrentamos a muchos desafíos y a preguntas que muchos de los niños, y aún no tan niños, nos hacen como por ejemplo; ¿Hay esperanza? Hoy quiero hacerme eco de un libro para niños que hace la siguiente reflexión acerca de preguntas que los niños realizan, yo diría que algunos grandes también. ¿Por qué  siempre están en guerra los países? ¿Qué hay de malo en las drogas? ¿De dónde vino el SIDA? ¿Por qué algunos vanidosos se sienten tan bien? ¿Por qué no pueden los padres casarse y seguir casados? ¿Cómo voy a ganarme la vida? ¿Por qué me desanimo? ¿Por qué preocuparse si de todos modos estamos destruyendo el planeta? ¿Por qué quiero que se me ame tanto? ¿No hay esperanza?

Las preguntas son buenas, tus preguntas son buenas. Son señal de salud, estás pensando, hay mucho en qué pensar. Relaciones, amor, miedo; todo el mundo tiene que enfrentarse a estas cosas. Pensar, asombrarse, hacer preguntas; ese , es un buen comienzo. Queremos decir que hay esperanza, porque muchos de nosotros hemos conocido a Alguien que ha respondido a las preguntas más importantes de la vida. Él nació hace dos mil años, pero ninguna otra persona ha ejercido tanta influencia en el mundo como el hombre llamado Jesús. Ningún gobernante, explorador, inventor, político, activista de los derechos civiles, ni ningún otro hombre, aunque hayan  ejercido su influencia en su momento, ninguno ha podido dar una solución a TODOS los problemas de la vida. Jesús fue un hombre motivado por el amor. Sentía afecto por las personas.  Jesús era más fuerte y poderoso que cualquier situación o circunstancia. Pero la compasión no es suficiente. No son suficientes los discursos. Jesús puede transformar las cosas, es capaz de hacer que sucedan las cosas. Jesucristo no vino a ayudar a un solo grupo de personas. Ayudó a personas con quienes los hombres religiosos de su época ni siquiera se hubieran relacionado. Él deseaba liberar a TODOS los hombres, mujeres y niños de cualquier cosa que los esclavizara. Él no se ocupó de la política, se ocupó de las personas. No enseñó una filosofía; vivió una vida. Hoy recreamos parte de la historia de su nacimiento, y es asombroso ver que ya en aquel entonces, Él estaba respondiendo a las preguntas que hacemos hoy. Por eso la propuesta es  seguir caminando con quien puede contestar todas tus preguntas, con Jesús, quien vive y puede llegar a ser tu mejor amigo.

 

A los padres, las autoridades, a los gobernantes, queremos decirles hoy, que aquí hay parte de una preciosa riqueza, estos niños son el hoy, y serán el futuro, la cosecha de nuestra querida tierra. Al conocerlos vamos descubriendo en ellos las diferentes habilidades, sus sueños  y como lo han expresado hoy, sus diferentes esperanzas y expectativas para el mañana. Que Dios nos ayude para que podamos ser instrumentos adecuados para  ayudarles en su sano desarrollo, para que puedan hacer realidad sus sueños y en esto podemos contar con la ayuda del niño que nació en Belén, se hizo hombre y prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin.   

 

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